14.01.2007    afrol News

Malaui: A pesada carga de ser órfão da Aids
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Chisomo Jonasi, de 12 años, vive en Lirangwe, alrededores de Blantyre, la segunda ciudad de Malawi. Chisomo perdió a sus padres hace un año y medio. Ahora pasa la mayor parte del tiempo haciendo pequeños trabajos de jardinero para mantener a sus tres hermanos. El más joven tiene 5 años.

Si no fuera por el Sida, mantiene, sus padres estarían todavía vivos y él, sus dos hermanas y su hermano podrían haber seguido con los estudios. "Teniendo en cuenta la situación actual, nuestro futuro no será de los más halagüeños", comenta.

Como la mayoría del resto de familias de esta región, los parientes de Chisomo son demasiado pobres para acoger a los cuatro niños; y por eso ellos siguen viviendo en una casa de barro y cubierta de revoque dejadas por los padres.

"No es fácil, pero estamos sobreviviendo. Tengo la esperanza de que aquellos que nos quieren bien nos ayuden", comenta Chisomo.

De acuerdo con las estadísticas del gobierno, se considera que solamente el 8,6% de los dos millones de niños que deberían ir a la educación secundaria pública se matricularon en 2005.

Twaina Hare, de 18 años, también abandonó la escuela para cuidar de sus dos hermanas más jóvenes cuando sus padres murieron de enfermedades relacionadas con el Sida. Ella y sus hermanas cultivan un pedazo de tierra que heredaron, pero Hare tiene miedo de que no sea suficiente para sustentarlas. "La vida se está volviendo insoportable", lamenta.

Muchas jóvenes huérfanas por culpa del Sida se casan muy pronto, con la esperanza de que sus maridos se responsabilicen por la educación de sus hermanos menores. "Es lo que está pasando ahora: el VIH y el Sida llega a un punto en el que hace que la mayoría de nosotras se está casando, pensando que así encontraremos consuelo, pero olvidamos que puede haber más problemas en el casamiento de los que imaginábamos", declara Layiti Robert, 24 años, que abandonó la escuela primaria cuando se quedó huérfano.

La falta de centros de pruebas en las áreas rurales provoca que la mayoría de los huérfanos no conozca su estado serológico. En Lirangwe, sólo los enfermos críticos que son llevados al hospital de Mlambe, a 45 kilómetros, son examinados. El tratamiento antirretroviral está disponible en este hospital, pero la mayoría de los huérfanos no tiene recursos para pagar el transporte hasta allí.

Estimaciones de 2005 de la Onusida indicaban que 91.000 de las 940.000 personas que vivían con el VIH en Malawi eran niños de menos de 15 años, y 550.000 niños se quedaron huérfanos por culpa del Sida.

Onusida estima también que el estigma y la discriminación son relativamente fuertes entre los malawíes, y que solamente tres de cada diez individuos de 15 a 49 años expresan una actitud positiva en relación con las personas que viven con el VIH.