En vísperas de que un gobierno políticamente responsable la dirija dotada de un código minero abierto, apostando claramente por una economía liberal, con un potencial minero juzgado como ?escandaloso? desde hace tiempo, ¿estaría la RDC en vísperas de una nueva revolución industrial que la permita otra vez encontrar su sitio como gran productora de cobre, cinc, estaño, uranio, cobalto, oro y diamantes? En la Universidad de Lieja se cree en ello y por ello, la Institución convocó un coloquio dedicado a las perspectivas de asociación entre Bélgica y el Congo en el terreno minero, coloquio que reunió a más de 200 personas, o sea, el doble de la asistencia prevista inicialmente.
No han faltado los alegatos: los de Lieja recordaron su larga carrera en el terreno de minas, su reconversión actual en la búsqueda en el Antártico o la geomática; el Ministro congoleño de Minas, Donat Kampala dio seguridad a los inversores prometiendo procedimientos claros y respeto a los convenios anteriores. Sin embargo, con un punto de interrogación: en el Congo, los que invierten en minas solo se les atribuirán concesiones y, si no respetan sus compromisos en la explotación de los yacimientos, se les podrá expropiar y concederlas a otros candidatos más competitivos. Esto ha incitado a Paul Fortin, actual jefe de la Gecamines, a puntualizar sobre las asociaciones ya concluidas con numerosos grupos, como First Quantum, Anvil Mining, Kinross y, claro Georges Forrest, acuerdos criticados con frecuencia por las ONG: ?Nos han aportado dinero fresco, un peritaje moderno y la creación de empleos perdidos. En resumen, un balón de oxígeno por una suma de 7 mil millones de dólares?. Fortín, nombrado como cabeza de la Gecamines por el Banco Mundial que le proporciona su salario, lanza un doble mensaje a los inversores potenciales: ?La primera distribución ya se ha hecho, pero se podrá remplazar a algunos asociados que tardan y se eternizan en la fase de prospección antes de pasar a la producción propiamente dicha?. Dicho de otra manera, para los candidatos serios, la puerta no está cerrada? Lo que Paul Fortin no dijo públicamente es que, en realidad, los menos fiables de esos socios, ?fingiendo? la prospección de los yacimientos o ?estudios de posibilidades? han pasado ya a la explotación propiamente dicha, con medios de fortuna, es decir, comprando directamente la producción a los mineros artesanales. Estos, entre los cuales hay muchos menores, son más de 500.000 en todo el Congo, y aseguran la subsistencia de más de 3 millones de personas. Al final, la mayor parte de los participantes al coloquio se pusieron de acuerdo para denunciar esta explotación informal, a la que estimulan compradores venidos de Asia, particularmente de China, que es fuente de múltiples tráficos y fraudes, sale a la superficie en los yacimientos más ricos, disminuye el margen de rentabilidad de los inversores clásicos y, claro, las mujeres y niños que la practican, trabajan en condiciones cercanas a la esclavitud.
Indignación, pues por el ?ingenio? que ha permitido sobrevivir a tantos congoleños durante los años de guerra y desorden, que hace que una ciudad como Lubumbashi, donde se ha producido el ?reempleo?, es decir, la creación de decenas de miles de mineros de la difunta Gecamines, no tenga la criminalidad que hace estragos en toda África?
Sin por eso tomar la defensa de este sector artesano, varios interlocutores subrayaron que ello es consecuencia, ante todo, de otras carencias: Cantal Bashizi, responsable del catastro minero recordó que el Código minero preveía que se reservaran zonas de explotación para mineros individuales, pero, en realidad, por lo bajo, los ?concesionarios? habían arrasado todo. En cuanto a Oscar Rashidi Akida, representante de la Liga contra el fraude y la corrupción LICOF), subrayó una evidencia: ?Si los padres, funcionarios, docentes, militares estuvieran remunerados correctamente, no tendrían necesidad de mandar a sus hijos a las minas y si no se hubiera echado a los mineros en el marco de las reestructuraciones, tendrían aún los medios de pagar la escolarización de sus hijos??
Claramente hay que decir que el relanzamiento del sector minero congoleño sobrepasa la cuestión que sobrepasa lo puramente económico: es también social y, por consiguiente, política. Por eso, los dos participantes más escuchados fueron el de Zimbabwe, John Hollaway y el surafricano Rob Gerhard. El primero recordó que, desde que acabó el período colonial, los congoleños se dividen en dos categorías: los que tienen mucho dinero y los que no tienen ni derechos ni medios. Citando el ejemplo de Zambia, donde la productividad minera es superior a la del Congo, defendió el desarrollo de una clase intermedia, donde algunos ciudadanos congoleños podrían llegar a explotar minas medianas y liquidar su producción en el mercado. Evocó el ?Black empowerment? (reforzamiento del poder negro) creado cuando terminó el apartheid, Bob Gerhard no abordó su tema sobre la justicio o la equidad: para él, si las comunidades locales no se beneficien e las explotaciones mineras instaladas en su territorio, no se podrá garantizar la estabilidad a largo plazo y la misma rentabilidad estará en peligro?
A buen entendedor?